Héctor Manca, conocido como "Etín", nació en Tafí Viejo hace 48 años y recibió en 2003, luego de muchas dificultades, un trasplante hepático. Hoy a las 10 dará la "pedaleada inicial" a una campaña que es todo un manojo de símbolos: unir en bicicleta la Casa Histórica con el Cabildo para concientizar a los argentinos sobre lo importante (¡y urgente!!!) de la donación de órganos.

En primer lugar, "Etín" quiere honrar a su donante: no lo conoce, pero sabe que le debe la vida. Además, pretende llamar la atención de quienes pueden inscribirse como donantes, y la de familiares de quienes podrían serlo, para que comprendan que la donación de órganos puede ser el mejor homenaje a un ser querido que deja este mundo. "Etín" explica: "el órgano que uno recibe no sólo permite seguir existiendo; también te abre la puerta a una vida que, por su calidad, vale la pena vivir".

El recorrido
Cuando en 2003 iba de hospital en hospital por Buenos Aires, "Etín" pasaba frente al Cabildo y pensaba "no te conozco". Ya recuperado decidió llamar la atención sobre la trascendencia de la donación de órganos. Entonces planificó unir dos símbolos argentinos de la libertad usando la misma herramienta que le permitió rehabilitarse: la bicicleta. "Durante más de 10 años no pude hacer ningún tipo de esfuerzo físico -le contó a LA GACETA-. Después del trasplante mi vida es otra". De hecho, hoy pedalea 100 km diarios y es el único trasplantado que participa de competencias ciclísticas.

Para poder iniciar esta aventura recibió el apoyo de muchas personas. De entre ellas destacó la ayuda invalorable de Pedro Detta Colli. "No sólo puso a mi disposición una camioneta y una casa rodante, sino que dedicará tiempo y esfuerzo: conducirá ambas mientras me acompaña", destacó.